No porque todo sea perfecto, sino porque vos ya sos suficiente. Porque la vida te golpeó, te enseñó, te sacudió… y aun así acá estás: más clara, más despierta, más tuya.
Tu sensualidad no es una pose: es presencia.
Tu cuerpo no se discute: se honra.
Tu historia no se esconde: se vuelve corona.
Esto es para mujeres que decidieron. Que dejaron de pedir aprobación, de bajar el volumen, de esperar el momento ideal. Porque el momento ideal es ahora.
Ahora te toca a vos dar la última: aparecer.
Porque cuando una mujer se elige de verdad… no hay vuelta atrás.